Volume 10 Issue 7 | Septiembre 2003
 
C o n t e n i d o
#1 Segundo Zapato: En La Baile De Doha, Ministros de Comercio Pretender Cuidar Su Gente—Sin Enfurecer A Tío Sam
#2 Rx Américas: Tratamiento del VIH en América Latina y El Caribe: Cuidado Adecuado Permanece La Excepción
#3 Realismo Tragico: La situación actual de acceso al antirretrovirales
#4 "ACTing UP" para Acceso al Tratamiento en América Latina
 
#1Segundo Zapato
En La Baile De Doha, Ministros de Comercio Pretender Cuidar Su Gente—Sin Enfurecer A Tío Sam
¿Se atrevese Paraguay?
¡Qué suspenso tan grande! Después de algunas concesiones simbólicas acerca de cuotas y subvenciones agrícolas, ministros de comercio de alrededor del mundo pasaron seis días reunidos en la cede de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Ginebra negociando un acuerdo final sobre la importación por parte de los países pobres de medicamentos genéricos. En la 5ª reunión de la OMC empezaba el pasado 10 de septiembre en el región caribeña de Cancún (México), la presión fue tan fuerte para producir por lo menos algunas concesiones preliminares que valdrían la denominación optimista, la ronda Doha "de desarrollo".

En su última reunión (diciembre 2002), aún incluso la UE de tendencias proteccionistas y la potencia farmacéutica (Suiza) parecían estar de acuerdo en dar algunas concesiones sobre la importación de medicamentos genéricos. En un sistema consensual donde cada país tiene su propio voto, una mera negación del ávido EE.UU., (cumpliendo las ordenes de la omnipotente industria farmacéutica estadounidense) es suficiente para bloquear el propósito sobre el acceso.

A orillas del Lago Leman habían noticias durante la semana de que India, Brasil, Kenia y Sudáfrica habían aunados esfuerzos para hacer un frente común frente a la política imperialista. El Ministro de Comercio estadounidense, Sr. Robert Zoellick, se encontró de nuevo en la precaria posición de apoyar a los países del Sur.

Como la semana progresaba y una resolución parecía casi inevitable, si lo fabricantes de medicamentos genéricos del Sur estuvieran de acuerdo en no inundar el mercado con copias de esas drogas baratas, las reglas de la OMC serían enmendadas para permitir a los países pobres que enfrentaban crisis infecciosas en sus sistemas sanitarios (por ejemplo, tuberculosis, malaria, sida) importar medicamentos genéricos de países que tenían la capacidad de producirlos.

El acuerdo final fue similar a lo que predijo la periodista de investigación, Anne d'Adesky (entre otros), hace algunos meses: Brasil por fin ignoraría las amenazas estadounidenses y empezaría a exportar sus medicamentos genéricos de alta calidad a sus vecinos que los necesitan. Y cómo nosotros solíamos gritar desde las calles de Bethesda, Rockville y otros lugares exóticos: "Los esta mirando el mundo entero."

Hasta el momento, EE.UU. ha estado muy unido a las grandes farmacéuticas en su lucha con uñas y dientes contra los directivos brasileños para prevenir la competencia de los genéricos en el ámbito de los antirretrovirales. Tras el fracaso de la negociación para obtener descuentos en los fármacos por parte de las multinacionales que ostentan las patentes, Brasil Tailandia y Cuba optaron por fabricar genéricos.

Lo que apostaban las grandes farmacéuticas no era realmente el pequeño del sida en África sino el más amplio sistema de patentes. Los fabricantes de los nuevos productos o procesos tienen garantizado ahora un monopolio de mercado durante 20 años según el Acuerdo sobre aspectos relacionados con el comercio con la propiedad intelectual y la salud pública (TRIP en sus siglas en inglés) auspiciados por la OMC (Organización Mundial del Comercio). Directivos de comercio estadounidenses temían que la debilitación de las normas TRIP para medicamentos antirretrovirales vitales en la lucha contra la pandemia conduciría a la competencia de genéricos en otros productos.

Brasil respondió argumentando que el artículo 68 de la ley de patentes brasileña de 1997 permitía la fabricación de genéricos con el fin de afrontar una emergencia nacional. Estos fármacos (fabricados sólo para su programa nacional del sida—y no para exportar), no rompen la ley de patentes. En 1990, Brasil, el segundo país más poblado del hemisferio occidental, tenía una explosiva epidemia de sida, siendo el tiempo de supervivencia inferior a seis meses tras el diagnóstico clínico. La mayoría de ciudadanos carecían de acceso a las pruebas y los fármacos contra el VIH. En 1993, la compañía privada brasileña, Microbiologics, empezó a fabricar AZT genérico y en 1994 el Estado hizo lo mismo, ofreciendo AZT gratuito a través de su sistema sanitario público. Los precios de AZT cayeron de manera espectacular. En 1997, el gobierno estaba fabricando ddC y d4T, y en dos años más, tuvieron disponibles otros nucleósidos. En 2000, añadieron indinavir y luego nevirapina.

El ahorro estimado de Brasil con estos dos últimos fármacos fue de 80 millones de dólares, o el 40% del coste total de fármacos para todo el año. En el momento de producirse el reto de la OMC en 2001, los precios de los fármacos antirretrovirales habían descendido en el mercado nacional en un 70%, igual que las muertes por sida. El sistema sanitario había ahorrado 677 millones de dólares y había liberado muchas camas hospitalarias. Armados con resultados tan positivos en términos coste-eficacia, Brasil fue comparado con un fiero David frente al Goliat de las grandes farmas insaciables.

Cuatro meses después de presentar la querella, EE.UU. la retiró. Brasil continuó adelante la amenaza de licencia obligatoria para negociar descuentos del 40% y el 65% en antirretrovirales con patente con Roche (Suiza) y Merck (EE.UU.). A continuación, en noviembre, Brasil ayudó a la victoria de los países en desarrollo en la Conferencia Ministerial de las 142 naciones de la OMC en Doha, Qatar. Una neva normativa garantizaba a las naciones más pobres el afrontamiento de emergencias nacionales mediante el derecho a practicar la importación paralela o el tema de la licencia obligatoria para la importación o fabricación de fármacos genéricos.

Pero el acuerdo de Doha sólo constituyó una victoria parcial debido a una cláusula que prohibía las exportaciones y que exigía a los países en desarrollo de la capacidad para fabricar sus propios genéricos, algo de lo que todos ellos carecen. En 2002, miembros de la OMC vuelven a fracasar en la resolución de este obstáculo. Aunque 31 países han puesto en práctica las directrices de tratamiento y prevención de Brasil, sólo Guyana ha adoptado su modelo de genéricos. La cláusula de Doha ha impedido de manera eficaz que el resto del mundo siguiera los pasos de Brasil en el tema de genéricos.

"¿Por qué no ha adoptado ningún país esta estrategia? Necesitamos el acuerdo de los países," aseguró Paulo Teixeira, el saliente jefe del programa de sida del Ministerio de Sanidad Brasileño. "Sólo podemos decir que algunos países han intentado tenerlo en cuenta y se detuvieron por miedo a la presión de EE.UU." Para los países muy pobres, la amenaza de suspender la ayuda extranjera es una arma muy eficaz.

La presión de la exportación
La oposición de EE.UU. no es la única razón de la resistencia global a la producción de genéricos. En realidad, la fabricación de antirretrovirales de calidad no es barata ni fácil, incluso para los países más ricos. Exige una inversión importante, un base de manufactura industrial y una gran capacidad técnica. Aparte de los programas estatales de Brasil, Tailandia y Cuba, sólo media docena de compañías privadas de la India y China cumplen los criterios para la fabricación de píldoras. Globalmente, no muchos pueden siquiera producir la materia prima necesaria. Algunos analistas predicen que unos cuantos países en desarrollo podrán fabricar antirretrovirales genéricos teniendo en cuenta su actual capacidad industrial y su experiencia. Los genéricos también son un negocio competitivo, en especial cuando el fabricante local de fármacos contra el sida no está bien establecido. Incluso cuando las compañías tienen éxito, los precios de los genéricos pueden no ser más baratos que los fármacos importados.

En vista de esta realidad, ha habido una creciente demanda internacional a Brasil para que exporte no sólo su conocimiento sino también sus fármacos de alta calidad. Pero incluso ante la posible aprobación por parte de la OMC, eso no será fácil. Brasil todavía importa el 80% de su materia prima de la India, lo cual resulta muy costoso. "Muchos fármacos podrían producirse en Brasil y un gran número de ellos no están sujetos a patente," afirmó el Dr. Norberto Rech, jefe del departamento de tecnología del gobierno. La actual producción antirretroviral nacional, agregó, "es insuficiente para cubrir las necesidades nacionales."

Seis de los 17 laboratorios públicos fabrican 15 fármacos contra el sida y Brasil espera añadir cuatro más en 2005, incluidos dos nuevas combinaciones de "dosis fija," y pronto nuevos fármacos de dosis establecida para la tuberculosis y la malaria. Pero debe comprar 13 antirretrovirales más a compañías privadas, nueve de los cuales son de importación. Un único fármaco de marca importada—Viracept (nelfinavir)—consume un 27% del presupuesto actual para fármacos contra el sida.

La agencia reguladora de fármacos de Brasil ha aprobado la calidad de los antirretrovirales de producción propia, pero la Organización Mundial de Salud (OMS) no ha llevado a cabo ninguna inspección de control de calidad de los laboratorios o fábricas estatales, lo cual es un paso decisivo para que un fármaco sea incluido en su lista de fármacos aprobados. Está prevista una inspección llevada a cabo por la OMS a finales de este año en Far Manguinhos, la planta de genéricos del Estado.

"No romperemos las patentes," insistió Teixeira. "Nos estamos centrando en la transferencia de tecnología. Nuestra pregunta ahora se centra en cómo resolver la resolución de Doha para los países en desarrollo sin capacidad para la producción. Estamos intentando conseguir que la OMC adopte una resolución, por ejemplo, por la que Paraguay pueda adoptar la licencia obligatoria y pida a Brasil que produzca para ellos como forma de vencer estas barreras."

Con Bush promocionando su nueva agenda internacional sobre sida, afirmó Teixeira, hay indicios de que EE.UU. aceptará esa normativa, pero los críticos aseguran que esa revisión no servirá de mucho ya que los países todavía seguirán careciendo del poder político para solicitar licencias obligatorias para importaciones de genéricos. En septiembre, la OMC se reunirá de nuevo en Cancún, donde se espera una confrontación al mismo tiempo que una resolución.

Mientras se espera una decisión de la OMC, Brasil ha invertido 1 millón de dólares para poner en marcha 10 plantas nacionales de producción de antirretrovirales—cinco en América Latina y el Caribe, y cinco en África. Está trabajando en estrecha relación con la OMS para desarrollar estos proyectos piloto. Teixeira, un duro negociador, también ha sido impulsado a colaborar con el nuevo director de la OMS, el Dr. Jong-Wook Lee, en el objetivo de la agencia de tratar a 3 millones de personas hasta el 2005. Teixeira empezó en mayo el desarrollo de un plan global escalado para la prevención y atención del sida basado en el modelo de Brasil. En julio, Lee le nombró Director de Programas del Sida de la OMS para poner en práctica este plan. Para entonces, Brasil empezaba a transferir tecnología y a enviar equipos de Far Manguinhos para la formación de técnicos en Guyana y Mozambique. Aunque Rech y Teixeira declinan hablar de exportaciones de fármacos, a los ojos de un extraño da la impresión de que Brasil se está preparando para esta posibilidad. ø

 
#2Rx Américas
Tratamiento del VIH en América Latina y El Caribe: Cuidado Adecuado Permanece La Excepción
Todo para seguro social
Cuando Richard Stern (director de la Fundación Agua Buena sobre Derechos Humanos), escribe basado en Costa Rica acerca de su reciente visita a unos hospitales y grupos de abogados en Kingston, Jamaica, sus historias pudieran haber venido fácilmente de Santo Domingo, Honduras, Guatemala o cualquier otro país latinoamericano o caribeño. "Fácilmente," por supuesto, no es la palabra adecuada. En otros reportajes, Richard describe el día donde un cura da los últimos ritos a tres mujeres en la treintena de edad que desfallecieron de una infección sencilla, lo cual con un tratamiento con una medicina anti-hongos (Diflucan) hubieran podido curar, personas para quienes el costo de un fármaco bastante común en el mundo de los países ricos hace la diferencia entre morirse en condición agonizante o sobrevivir para ver crecer a sus muchachas.

Es quizás la ternura sencillez de su reportaje que hace su impacto. Trabajando de su pequeño apartamento en San José, Richard puede ser la hermana María Elizabeth de América Central, transformando poco a poco la epidemia en toda la región, un pueblo tras de otro. Un hombre con una misión determinada puede hacer de un pueblo con las armas más potentes: el conocimiento, la solidaridad y la esperanza. "A veces tengo la impresión que la situación de América Latina y el Caribe no le importa a casi nadie a nivel mundial," dice en un raro momento de desesperación. Richard nos ha ayudado muchísimo en este número especial de TAGline sobre la situación actual de América Latina y el Caribe. Su reportaje "desde la tierra" en Panamá y El Salvador sigue más adelante en este número. Mucho más acerca del trabajo de Agua Buena se encuentra en la página telaraña de la fundación: www.aguabuena.org.

En una reciente visita a Jamaica, país famoso por sus bellas playas y su contagiante música, pude comprobar como las personas viviendo con VIH/sida siguen estando olvidadas y marginadas. Un miércoles reciente de 2003, estuve en una reunión con cerca de 25 personas viviendo con VIH/sida, quienes recibían atención médica voluntaria de un doctor que puede verlos sólo una vez cada dos semanas. De todas las personas viviendo con VIH/sida sólo una tenía acceso a medicamentos antirretrovirales. Algunos estaban tan enfermos que necesitaban de la ayuda del doctor para poder subir y bajar las escaleras.

Max de 44 años, es el único miembro del grupo que puede costearse los antirretrovirales, me dijo que una enfermera se negó a tomarle la presión sanguínea luego de que abrió su expediente médico y vio su diagnóstico.

Gladis de 28 años, me contó como había rogado en los hospitales locales y luego a doctores privados para obtener medicamentos para Emily, su hija de cinco años quien se enfermaba cada día más. Le dijeron que primero tenía que conseguirle a la niña una prueba de CD4 y ella no tenía los $100 necesarios para pagarla. Pocos días después la niña murió. No está claro porque los doctores necesitan una prueba de CD4 para poder empezar el tratamiento a una niña que se encuentra obviamente en estado crítico. Lo más probable es porque ellos no tienen pastillas para tratarla.

La respuesta del Gobierno de Jamaica a la epidemia del sida ha sido muy pequeña y tardía. El gobierno de Jamaica no provee los antirretrovirales a ninguna de las aproximadamente 6,300 personas con sida que necesitan el tratamiento. En este momento se estima que hay unas 50,000 personas VIH positivas. Dos personas mueren por día de sida en este país.

Tal vez de las 6,300 personas que necesitan tratamiento, solo 300 tienen acceso a antirretrovirales porque los compran con recursos propios o porque reciben donaciones médicas, o tienen contacto con familiares en Estados Unidos.

Oficiales del gobierno me informaron que el Ministerio de Salud no tiene presupuesto para la compra de antirretrovirales. Irónicamente un préstamo del Banco Mundial a Jamaica por $15 million para actividades concernientes al sida pudo haber sido involuntariamente un atraso para el acceso del anti-retroviral en Jamaica.

El Dr. Yitades Gebre del programa Nacional de sida me dijo que el plan actualmente está enfocado en cómo utilizar el dinero del Banco Mundial para programas de prevención, así como a construir e implementar la infraestructura necesaria para dar este tratamiento. Tendrán infraestructura y personal capacitado, pero no tendrán antirretrovirales, demasiado hiriente para ser verdad.

Dentro de un "marco de recursos limitados" lo que se necesita para un tratamiento efectivo son terapeutas capacitados e idealmente pruebas CD4. Se necesitan fondos para comprar medicamentos a los mejores precios disponibles, y actualmente no hay un presupuesto aprobado por el gobierno para la compra de antirretrovirales, excepto para la prevención de la transmisión madre a hijo.

El Dr. Gebre no dio una fecha específica a partir de la cual alguien con sida en Jamaica recibirá terapia antirretroviral, aunque indica que el gobierno espera comenzar el tratamiento para algunos cientos de personas este año, él señala que un programa a lo ancho del país está ya en función para la prevención de transmisión de madre a hijo. Él dice que eventualmente el gobierno planea tener cuatro clínicas del sida en las cuales proveerá amplios servicios para gente con sida.

La esperanza que tenía Jamaica era entrar, junto con los otros países del caribe, (CARICOM), en la propuesta del Fondo Global, para obtener fondos para la compra de retrovirales, pero esta esperanza se esfumó al no ser admitida la propuesta que presentaron. De todas maneras si hubiera sido aceptada tal como fue presentada, hubiera alcanzado apenas para dar tratamiento a unas 200 ó 300 personas durante el 2003.

El propósito de mi visita a Jamaica estaba relacionado con una serie de talleres dirigidos a abogar y a apoyar a la gente que vive con el virus del sida, así como un diagnóstico de valoración de la situación relacionado al acceso de antirretrovirales. Uno de los talleres incluía un grupo de mujeres que viven con VIH/sida las cuáles son miembras de "JN+" la Red Jamaiquina de personas viviendo con VIH/sida. Varias horas de interacción con ellas revelaron el grado de estigma y discriminación que deben afrontar las personas viviendo con VIH/sida en este país.

Una mujer lo explico: "Quisiéramos tomar parte en esta lucha, pero tenemos miedo. Podríamos ser corridas de nuestras casas y qué sucedería con nuestros hijos en la escuela?. Qué pasaría si la gente se entera que tenemos sida?" Otra mujer me dijo que un propietario fue capaz de quitarle el techo a una casa para "desahuciar" a una familia con sida que se rehusaba a salir. No hay una ley nacional con respecto al sida, ni contra la discriminación en este país.

En otro taller, me dijeron que en el Hospital General de Kingston las personas viviendo con VIH/sida están segregados en una esquina y son ignorados por el equipo de enfermeros. Si ellos no tienen familia que los visite, vivirán en horribles condiciones.

Todavía son consideradas ilegales las relaciones homosexuales y hay persecución pública contra esta población, lo que incrementa el estigma y rechazo. Esta situación reduce la oportunidad de hacer trabajo preventivo en la comunidad homosexual la cuál se mantiene en gran parte clandestina. Jamaica cuenta con recursos, personal capacitado y asesores de innumerables agencias, para dar una adecuada respuesta a la epidemia, pero no cuenta con antirretrovirales para salvar a su gente, ni con gobernantes con voluntad política para buscar soluciones reales a los problemas que enfrenta. ø

10 Países Latinoamericanos Alcanzan Rebajas en Precios de Medicamentos Para Personas Viviendo con VIH/sida

Como parte del cumplimiento a los acuerdos de UNGASS, altos representantes de los sistemas de salud de 10 países de América Latina llegan a un acuerdo histórico el 7 de junio de 2003 sobre rebaja de precios de medicamentos y reactivos para el sida. Los países participantes fueron Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela, Chile, Argentina, México, Paraguay, Perú y Uruguay. La mayoría de las personas viviendo con VIH/sida tienen acceso a antirretrovirales en Venezuela, Chile, Argentina, México, Uruguay y Colombia, pero en países como Ecuador y Bolivia, alrededor de 90 por ciento de las personas que necesitan antirretrovirales no los tienen. Las negociaciones se llevaron acabo en Lima (Perú) entre el 5-7 de junio.

Como resultado algunos cócteles de primera línea han bajado sus precios a menos de $650 por año por persona, como el Combivir+Viramune ($410), el Combivir+Crixivan ($640), y el cóctel de una sola pastilla por día Triamune ($274). Estos precios representan rebajas mas significativas que las obtenidas en las negociaciones en Centroamérica y en el Caribe durante el pasado año. ø

 
#3Realismo Tragico: La situación actual de acceso al antirretrovirales

Personas
VIH+
Sida
con
tratamiento
Sida
sin
tratamiento
Rep. Dominicana170,00050050,000
Perú80,0001,00010,000
Jamaica50,0003006,000
Trinidad17,0005006,000
Guyana20,0002005,000
Honduras60,0009004,600
Guatemala45,0002,0004,600
Ecuador50,0002504,000
Suriname5,00045830*
El Salvador30,0001,000800
Bolivia10,00040800
Barbados2,100250700
St. Lucia2,00015500
Panamá15,0001,200400
Nicaragua4,80040400
Belice3,600100400
Grenada1,00010165*
St. Kitts2002015*
Total565,7008,37095,210
Fuente: Richard Stern (Fundación Agua Buena) and Farley Clegghorn
 
#4"ACTing UP" para Acceso al Tratamiento en América Latina
En este punto, quisiera presentar algunos ejemplos de casos sobre el acceso de medicamentos el la región. De ningún modo es una lista completa. La fundación Agua Nueva participó en las acciones describidas en Costa Rica, Panamá y El Salvador.

El primer caso a mencionar es Costa Rica. Entre 1995 y 1996 me encontraba trabajando en una clínica de salud mental en San José. Personas en estado avanzado de la etapa sida llegaban por atención psicológica y muchos de ellos morían muy rápidamente. En esos días el gobierno costarricense ni siquiera suministraba el AZT. Después de enterarse de la existencia de los medicamentos antirretrovirales a finales de 1996, en la Conferencia Mundial de sida en Vancouver, las personas que vivían con VIH/sida iniciaron conversaciones con representantes de la "Caja Costarricense de Seguro Social," la cual provee cuidados de salud universal en Costa Rica.

Después de seis meses, las negociaciones parecían no llevar a ningún lado. Fue entonces cuando un grupo de PVVS decidieron plantear una demanda ante La Corte Constitucional de Costa Rica. La demanda interpuesta por cuatro PVVS fue fallada a su favor el 27 de Septiembre de 1997, la Corte ordenó al Seguro Social comenzar inmediatamente el suministro de medicamentos antiretrovirales a unas 300 personas que los necesitaban en ese momento. En mayo de 2002 había más de 1.100 personas recibiendo los antirretrovirales.

En Panamá el proceso fue similar, pero hubo importantes diferencias. Las PVVS presentaron una demanda ante la Corte Suprema; pero ésta alegando razones técnicas, rechazó el caso. Insultados por el resultado, los demandantes liderados por los activistas Norma García y Orlando Quintero, organizaron una demostración pública a principios de 1999 y cerraron una de las principales calles de la capital. Hubo una amplia cobertura por parte de la prensa en la demostración. Días después, el Seguro Social de Panamá acordó iniciar el suministro de los antirretrovirales. Actualmente 800 personas los están recibiendo.

Sin embargo, Panamá al igual que el resto de los países centroamericanos, (excepto Costa Rica) tienen un sistema de cuidado de la salud muy dividido. Las personas que trabajan para grandes compañías pueden afiliarse al seguro social por medio de sus empleadores, pero no así los obreros, trabajadores agrícolas, trabajadoras domésticas o vendedores de la calle. Todas éstas personas que son excluidas del sistema de seguro social, reciben atención por parte de los ministerios de salud.

El año pasado el gobierno Panameño, a través de su ministerio de salud decidió proveer antirretrovirales a las personas sin acceso al seguro social; pero en el país más rico de la región, sólo 18 de un estimado de 700 personas están recibiéndolos por esa vía. Esto a pesar de que en diciembre del 2001, el ministerio de salud realizó una compra para aproximadamente 200 personas.

Como es el caso de acá en Honduras, el Gobierno de Panamá siga atrasando la entrega de medicamentos probablemente para ahorrar dinero, así matando a personas inocentes.

En El Salvador, el acceso a tratamiento a través del Seguro Social se logró después que los Salvadoreños acudieran a La Corte Interamericana de Derechos Humanos en Washington, a finales de 1999. La razón por la cual acudieron a este organismo internacional se debió a la lentitud de La Corte Suprema de El Salvador para dar trámite a una demanda presentada por el activista Odir Miranda, en abril de 1999. Después de seis meses, La Corte ni siquiera había revisado el caso del señor Miranda. La Comisión hasta el momento continúa monitoreando al gobierno Salvadoreño con respecto a la entrega de los antirretrovirales. Esta acción ha sentado un importante precedente en la región.

Es importante anotar también que el Ministro de Salud de El Salvador asistió a la reunión de UNGASS en Nueva York, en junio del año pasado. En esa ocasión el señor Ministro firmó la declaración de UNGASS en la cual su gobierno se comprometía a respetar los derechos de las PVVS. Pero aparentemente olvidó comunicarle ese detalle al Congreso Salvadoreño que en octubre de ese mismo año aprobó una ley que permite a los empleadores pedir la prueba de VIH/sida a solicitantes de empleo. Eso fue el UNGASS. Un gran éxito en términos de atraer la atención del mundo al problema del sida, pero casi un año después, no ha habido grandes cambios para las PVVS en Centroamérica. — RS

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